excavaciones sector altar santa rosa - iglesiaCripta Santa Rosa

George Kubler (1951) en el informe de la misión enviada por la UNESCO y recogida en el libro “Cuzco, reconstrucción de la ciudad y restauración de sus monumentos” menciona la existencia de cuatro criptas en el Altar Mayor y el Crucero de la Iglesia:
“Debajo de la capilla mayor y del crucero no hay construcciones incaicas, sino cuatro criptas sepulcrales del siglo XVII” ... “La Iglesia descansa sobre un serie de criptas sepulcrales de la época colonial, de las que se han puesto cuatro al descubierto. De las dos criptas que hay debajo del Altar Mayor la del lado septentrional hubo de repararse en su extremo occidental, donde se habían derrumbado las dovelas”.

En el momento de empezar las obras dentro del sector de la iglesia, solamente existían 3 de las criptas mencionadas por Kubler; durante estos 50 años una cuarta cripta habia desaparecido. La información proporcionada por el Georadar al pasar por el lateral izquierdo del crucero, área llamada Altar de Santa Rosa, el equipo de teledetección de Bohic Ruz observó la presencia de una vacuidad o cámara interior.

Al excavar en esta zona se descubrió una cripta del siglo XVII, tal como Kubler habia confirmado en sus informes. Al preguntar a los padres dominicos como era que este sector estuviese cerrado con losetas de mármol, su respuesta fue que ellos desconocían los motivos de su cierre y quienes ordenaron taparla. Esta unidad de trabajo la denominamos Pozo 05 y al cuadrante Altar de Santa Rosa.

Trabajos realizados

El día 15 de Marzo de 2001, luego de haber marcado y retirado sistemáticamente las losetas del piso de la iglesia, se procedió a excavar por debajo de la losa de concreto armado, ubicando en los ángulos NW y NE, una escalinata de ingreso constituida por diez peldaños que conducen a la cripta.

equipo bohic ruz cripta santa rosa

El día 30 de marzo se abrió la cripta con mucha precaución ya que se detectaron gases tóxicos en su interior (metano) y la posibilidad de existencia de agentes patógenos.
Se retiró el material de piedras y barro que sellaba la entrada en los ángulos SW y SE. Posteriormente el equipo de exploración de Bohic Ruz ingresó en su interior con trajes especiales para hacer el primer análisis de los agentes contaminantes. Una vez desinfectada el área el equipo de arqueología continuó sus trabajos trazando un nuevo cuadro de excavación.

Por la amplitud del espacio, con un largo de 3,70 m y un ancho de 3,60 m, que ocupa la cripta en su conjunto y mantener la metodología de investigación, se trazaron entorno al cuadro referido siete cuadros menores y complementarios.
Esta subdivisión se hizo con el criterio de mantener sistemáticamente el registro arqueológico, pero en su conjunto la osamenta, la tierra suelta y la madera de las cajas funerarias son solo un contexto funeral asociado.

En el piso de este ambiente se ubicaron restos de osamenta humana en gran cantidad, la misma que se disponía en forma desordenada, motivando que el sitio con anterioridad a nuestro trabajo haya sido profanado, probablemente por personas que durante los trabajos de restauración del templo en la década de los 50 ingresaban a su interior. El saqueo motivó la disturbación total de los cadáveres que se ubicaron en este primer nivel así como las cajas funerarias de madera aliso que también fueron destruidas por quienes visitaron el lugar.

Sin embargo, en niveles inferiores se ha registrado un patrón de enterramiento de esqueletos en posesión de cubito dorsal, lo cual nos hace sugerir que el patrón generalizado asume una identificación con la fe cristiana y se trata de entierros correspondientes a los siglos XVII, XVIII y XIX. Dichos enterramientos se hallan asociados a un ajuar funerario consistente en sedas de diseño español y la presencia de dos crucifijos, pequeño y mediano, de metal blanco y amarillo, suponiendo ser una ofrenda de rosario depositado a los difuntos; costumbre que se introdujo en la región con la corriente evangelizadora cristiana del siglo XVI.

La excavación en el interior llegó hasta una profundidad promedio de 1,80 metros. El proceso de excavación se registró minuciosamente en toda su secuencia de trabajo llevando las respectivas fichas de excavación.

Hallazgos

En términos museables, se ha recuperado en total 3 piezas de crucifijos cristianos que son parte de los rosarios que ofrendaban a los difuntos cuando ellos iban a ser enterrados. También se ha recuperado toda una complejidad de partes de telas, unas son flecos posiblemente correspondan a parte de las casullas que usaban los sacerdotes en el momento de celebrar la Santa Misa. Estas piezas están constituidas por hilos, tramas y urdimbre en oro y plata.

También asociado a algunos cadáveres se ha levantado más de una treintena de muestras de telas y sedas de procedencia extranjera, posiblemente su manufactura ha sido hecha en el Reino de España. También se nota la presencia de clavos forjados a combo y yunque, técnica aplicada en el herreriano español. Entre la compleja gama de hallazgos también recuperamos algunos fragmentos de talabartería y zapatería como bozales de caballo y lengüetas de botas de cuero.